Cazador de Fuegos fatuos

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viernes, 29 de agosto de 2008

jueves, 14 de agosto de 2008

Romance de la pena roja

Gracias a la pirata Lorencilla hoy he recordado mi infancia. Entre las muchas travesuras que hice y de las cuales aún traigo conmigo las marcas, hay una que pasé muchos años escondiendo de mi familia, y que dije la verdad de lo sucedido ya hasta que habíamos dejado Ixtepec y tenía un par de años (o más) viviendo en Querétaro.
Un domingo por la tarde nos estabamos alistando para ir a misa en familia, como dios manda. Yo me metí a bañar, pero antes había visto una película de vaqueros. Creo que tendría unos 8 ó 9 años, y el baño de mi casa era muy grande; al entrar estaba un lavabo, después la regadera y al fondo la taza de baño. Yo me llevé un paraguas al baño e influenciada por la peli (no recuerdo cuál era y me gustaría) empecé a jugar bajo la lluvia. El lavabo era el balcón de la chica guapa de mi peli, la regadera era el espacio de la calle enfrente de mi casa y la taza del baño era el caballo del guapísimo vaquero. Total que iba yo de un lado para el otro brincado del lavabo a la lluvia y de la lluvia al caballo. Oh, sí nena, quieres dar una vuelta conmigo? Ah, no, no puedo salir, no me lo permiten, y parpadeaba mil veces por segundo. Está lloviendo, no me puedo mojar. Ah, nena vamos, sólo daremos un pequeño paseo.. Y así llevaba ya un buen rato cuando de pronto, al brincar de nuevo a mi balcón, éste no resistió más y ahí va la bella dama con paraguas y nubes en la cabeza a dar al piso, el lavabo estrellado en pedacitos y el agua saliendo a chorros por la tubería. Me recuerdo a mí misma gritando y salir gateando del baño llena de sangre y colgarme del cuello de mi mamá como un changuito tembloroso. Mi hermano con el ruido salió corriendo pensando que era un temblor, de los comunes en Oaxaca, mi papá salió a alcanzarlo antes de que se estampara en el portón. Mi hermana se quedó en el pasillo viendo la escena y después buscó una tina para que ahí cayera el agua.
Mi mamá me tenía cargada y no sabían ni por dónde empezar la curación. Nadie entendía qué había pasado.
De esa aventura del oeste saqué tres dedos, las rodillas, una pierna y una nalga heridas. Me pusieron café en las cortadas y me ataron los dedos. Ahí vamos, un domingo por la noche, en un pueblo, a buscar un doctor. El único que encontramos no tenía suficiente anestesia y debió elegir entre mis dedos y mi nalga para adormecer. Ya no recuerdo dónde puso la anestesia, pero recuerdo muy bien el trapo gris que me dieron para morder y la mano de la enfermera que yo apretaba. Me cosieron los tres dedos centrales de la mano derecha y la herida en la nalga también derecha. La pierna y las rodillas no necesitaron puntos. Yo juré y volví a jurar esa noche que jamás volvería a hacer travesuras, que llevaría por siempre en mi cuerpo las marcas que me recordarían lo que no debía hacer y lloraba y lloraba como una magdalenita asustada. Por supuesto que a la semana ya andaba yo abriendo el portón cancelado de la casa con pinzas y desarmador.
Después del remiendo, fuimos a casa de mi abuelita María y me acuerdo que estaban mis tios y primos también. Ahí lo verdaderamente vergonzoso: a ver?? qué te pasó? a ver las heridas! en los dedos? y la nalga? y ahí Verita enseñando la mano, la pierna, las rodillas y bajandome los shorts para exhibir mi preciosa cicatriz en la cola.
Durante una semana no fui a la escuela, y cuando me preguntaban que me había pasado decía que me había cortado con un cuchillo, que me había cortado los dedos y al caerse me corté la pierna. Lo de la nalga no lo explicaba porque pensarían que este cuchillo era más inteligente que la bala solitaria que mató a Kennedy.
Durante años en mi casa me preguntaban qué había pasado en realidad pero no solté prenda. Mi secreto del romance entre el vaquero y la dama rouge bajo la lluvia me lo pensaba llevar a la tumba, pero lo evitó una de esas tardes familiares en que todo va tan bien, que uno cuenta hasta sus más secretas boberías.

viernes, 8 de agosto de 2008

57 días y 56 noches

Intento cumplir una promesa que hice esta tarde.
Han pasado 55 días desde que mamá murió, mismos que a ratos de alargan hasta el infinito, y de súbito se desvanecen como minutos apresurados. Sigo con la sensación de irrealidad en el cuerpo y en la mente. [Mi terapeuta quizá me diría que aún sigo en la primera fase del duelo, la incredulidad, por ello no tocamos el tema. Nadie tiene prisa por sanar]

Llevo tres noches sin medicación, suspensión voluntaria. En su lugar intento atrapar el sueño moviendo muebles, cargando cajas con libros y discos, tirando enormes bolsas de basura, pitando paredes de rojo obsesivo, tirando muros, abriendo ventanas. Mi cuerpo se cansa, pero mi mente sigue el galope desbocado hacia mis recuerdos. Las noches pasadas abrazando a mi madre como si fuese un bebé, acurrucada en mis brazos, recargada en mi pecho, mientras comiamos paletas de limón y naranja, regresan a mi lado, pero no encuentran mis brazos su cuerpo y sus ojos negros no me miran más con su infnita ternura. Duele.

El terapeuta dice que no debo exigirme lo que no soy capaz de darme por ahora, que viva mi duelo y me tome el tiempo necesario para llorar y estabilizarme de nuevo. Mi prisa por poner una sonrisa en mi rostro. Mi ansiedad por buscar nuevos medicamentos, nuevas terapias, cualquier aguja que se clave tanto en mí que me haga olvidar el dolor de saberla muerta. La extraño.

He pensado en beber de nuevo, en emboracharme hasta cantar a gritos la canción ´para los muertos que aprendí en mi pueblo. Guendanabani xianga sicarú, ne gasti tú, riu ganda laa. Nada sirve. Sólo el tiempo, que como dice Bunbury, no es un doctor.

lunes, 21 de julio de 2008

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Cerrado por derribo

martes, 8 de julio de 2008

sometimes it hurts



...eres la compañia con quien hablo, de pronto, a solas...

sábado, 14 de junio de 2008

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Aujourd'hui, maman est morte. Ou peut-être hier, je ne sais pas.















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El otoño recorre las islas
(J.C. Becerra)


A veces tu ausencia forma parte de mi mirada,
mis manos contienen la lejanía de las tuyas
y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.

A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,
a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,
mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.

A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,
y es la hora de encender ciertas luces
y caminar por la casa evitando el estallido de ciertos rincones.

En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,
en tu pecho hubo tardes que al final del verano
todavía miré encenderse.

Y éstas son aún mis reuniones contigo,
el deshielo que en la noche
deshace tu máscara y la pierde.

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Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
( C. Pavese)

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.

jueves, 29 de mayo de 2008

Cien años de soledad



Terminaron llorando juntos y Aureliano sintió por un momento que el dolor había terminado. Pero cuando volvió a quedar solo en la última madrugada de Macondo, se abrió de brazos en la mitad de la plaza, dispuesto a despertar al mundo entero, y gritó con toda su alma:

-¡Los amigos son unos hijos de puta!

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jueves, 8 de mayo de 2008

domingo, 20 de abril de 2008

jamais-vu


Mi casa ha dejado de ser mi casa - te digo - mientras permaneces inmutable en tu silla a diez años luz de aquí. Mi cama ha dejado de ser mi cama. Miro mis pies y no reconozco estos zapatos, ni estos calcetines, mucho menos este pantalón a cuadros que, supongo, me has puesto tú. ¿He estado aquí toda mi vida? Dónde estuve nueve minutos antes del décimo. Yo no estuve aquí antes, esto nunca me había sucedido. Me miras con tus pupilas de galaxia en extinción donde ya no habito. Me miras desde la soledad perfecta de una fotografía colgada en mi pecho. [¿Me miras, Sarafina?] Esta taza no es mi taza y alguien bebe de ella; aún el humo y el olor se desprenden de ese té desconocido y ajeno. ¿Adónde he sido traido? Me parece despertar de otro mundo. Este aire que no es mi aire de dónde ha venido. Vacío.

[¿Lleno de mí, sitiado en mi hepidermis? No - fuera de mí, exiliado de mi ser]

Mis manos descocidas que ya no son mis manos. Mi yo que no soy más yo. Mi rostro que me mira sin que sepa quién me ve.
jamais-vu

sábado, 29 de marzo de 2008

32


Esto no va más.
Mi verdadera vida la sigue viviendo por mí, Sarafina FaMale. Escucha -le he dicho- voy a leerte algo que escribí hace unos días. No soy tu lector -me respondió un poco fastidiada. No soy tu lector -como cada vez que insisto en leerle mis diarios. Me he quedado mudo. Ella se ha levantado de su pequeña silla de forros anaranjados y se ha marchado en busca de agua. Ha vuelto con dos vasos y me ha extendido uno Toma -dijo- estás secandote. Yo me he quedado en silencio observando las diminutas burbujas pegadas al cristal. Pensando, gravitando en el vacio.
Cuando hubo pasado suficiente tiempo y corriamos el riesgo de no volver a hablar nunca, ella ha vuelto a ponerse de pie. Se ha quedado frente al espejo dándome la espalda y ha comenzado a contarme una historia. La historia de un hombre -dijo- cuyo único talento consistía en escribir libros. Escribía frenéticamente páginas y páginas en sus madrugadas insomnes y mañanas febriles. Un hombre capaz de hacer libros perfectos, redondos como nísperos, pero incapaz de tener siquiera un amigo. Un hombre cuyo talento literario lo había llevado a la soledad absoluta, al aislamiento recalcitrante, y que eligió -entre muchos posibles- un terapeuta, a quien fingía engañar con una extravagante distimia que sólo él podía ayudarle a mejorar. Un hombre que acudió, durante mucho tiempo, puntual a la cita cada tercer día con las páginas de sus diarios memorizadas para repetirlas a su doctor, y que acabó convirtiendose a sí mismo en un libro en busca de un lector.
Yo continué callado. Sus palabras se movían en mí como círculos concéntricos de agua. Se sentó de nuevo. Me miró con su mirada de años luz y guardó silencio.
La miré despacio. La grabé en mi mente. Me puse de pie. Me tomé el agua y salí cerrando la puerta sin hacer ruido. Bajé las escaleras, salí a la calle, me alejé; yo ya no podría volver.

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[Los nombres de los personajes han sido cambiados para su protección. Cualquier parecido con la realidad, es una pena.]
[el dibujo es de Federico del Barrio; León Doderlin]
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[este sí lleva destino: mi querido E, quien no me tocó en la repartición de bienes. Pero a quien siempre, irremediablemente, quiero, extraño y recuerdo. Y si pasas por acá, que sepas que aún no nos cortamos el cordón umbilical. ]

viernes, 22 de febrero de 2008

Habana Blues


Empezar de nuevo sin destino y sin tener un camino cierto que me enseñe a no perder la fe,y escapar de este dolor sin pensar en lo que fue.
¿Cuánto aguanta un corazón sin el latido de creer? en lo bello, en la verdad de la esperanza de esta sed de amar, en los sentimientos que se quedan, sueños que perduran; y busqué y subí y fui preso entre las alas del amor sin distancias ni recuerdos en las arenas de esta soledad...
Y cierro los ojos sólo para comprender cuánto aguanta un corazón sin el latido de creer.

[ Arenas de soledad ]
[ Habana Blues ]

miércoles, 6 de febrero de 2008

Shih Ho: la mordedura tajante



Hexagrama 1Arriba Li, lo adherente, el fuego

Hexagrama 1Debajo Chen, lo suscitativo, el trueno

Solución general: Cuando un obstáculo se opone a la unión, el éxito se obtiene atravesándolo con una enérgica mordedura. Esto rige en todas las circunstancias.
Este signo hace referencia a situaciones donde la conducta de ciertas personas es muy peligrosa o muy dañina. No se trata de desavenencias, de malentendidos, sino que se trata de personas que están haciendo daño conscientemente, que están obstaculizando con ello la unión entre personas destinadas a estar unidas. Debido a la gravedad de su comportamiento, aquí no se recomienda llegar a un acuerdo a medio camino, sino que se recomienda una actuación enérgica que castigue el comportamiento de esas personas, las cuales solo dejaran de hacer daño cuando reciban el castigo. Es decir, cuando las personas no son muy egoístas, ni su comportamiento es muy grave, lo conveniente es llegar a un acuerdo. Sin embargo, hay personas que solo mejoran su comportamiento cuando reciben un castigo.

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nada que decir..mucho por hacer
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lunes, 4 de febrero de 2008

febrero de las encrucijadas



Algunas veces creemos que vamos a un lado y en realidad vamos a otro. A veces los estragos son lo mejor que nos puede pasar, aunque de entrada duela, aunque de entrada descorazone.
En su vientre, el nuevo estrago gesta un embrión de libertad.

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pero duele, aunque no quiera concentrarme en ello.

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duele, pero es hora de decir adios

lunes, 28 de enero de 2008

Camino del dragón por las inmensidades


El Dragón en las Inmensidades de las Penumbras
Ataca a los fantasmas sin saber que ya lo tiene todo ganado.
El Caminante Dragón se halla en el mejor de los lugares, pero aún confuso, persigue a espejismos y libra batallas con fantasmas exteriores e interiores... ¿cuándo abrirá los ojos?
Una actitud así sólo desgasta sus energías, pero de cualquier manera no hay daño posible; el Caminante es protegido por la Tierra, es decir por sus muy favorables circunstancias.

Claves: No se debe derrochar las circunstancias favorables en cosas inciertas, ni tampoco se debe dudar cuando los hechos hablan.

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Mi tirada del I-ching día 28
AHhhh!! por qué seré tan necia??

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lunes, 21 de enero de 2008

bovarysmo policromático



Día 21:
Salimos al semidesierto por primera vez. Cameraman manejaba, Cy de copiloto, el venado y yo detrás jugando a meter balines en una tablita y a hacernos cosquillas en las axilas. Llevabamos apenas una hora de viaje cuando nos detuvimos a la orilla de un río para tratar de subir hasta el abrigo rocoso chichimeca que veíamos desde la carretera que va de Colón a Tolimán. (tomar un litro de café negro antes de salir no ha sido una idea buena, mi vejiga está por reventar y la opción de "pisear" en el campo no me convence)
Ha empezado a subir la temperatura y es probable que tengamos oportunidad de quitar el toldo y empolvarnos un poco. Los espíritus de cabra han decidido escalar el cerro. A él no lo detiene ni el arnés postoperatorio que usa. Yo me muero de miedo y me tiemblan las piernas al tratar de cruzar el río por las piedras. Yuk lo recuerda y vuelve por mí; me va diciendo donde poner mis pies mientras me anima: ¡vamos, verita, tú puedes! ¡dame la mano!
Toño se queda para hacer las filmaciones que necesita; nosotros tres avanzamos río arriba (o río abajo, en realidad no lo sé). Yukash quiere trepar y en un momento hay que escalar como arañas. Comienza a hacerlo, lo sigue Miguel con mucho cuidado, mientras yo desisto. Yuk me dice que suba, pero prefiero volver. En el camino me topo con un chivo trepado en una piedra. Si fuese un poco como las personas, seguro se estaría riendo por dentro y su quietud estaría recordandome el miedo de vera ante los cerros. Por suerte no lo es y sigue dedicado a su pastura.
En la vuelta me espino una mano, las puntas se hunden y no logro sacarlas; ya será mi cuerpo quien las expulse. Logro cruzar las piedras de nuevo y llego hasta Toño que sigue filmando. Espero a mis compañeros sentada en una piedra a la orilla. Me duele el culo y prefiero volver al auto.
Seguimos en el camino. Llegando a Toliman vamos al mercado a comer gorditas con guisos; el niño sentado a mi lado me agrada como pocos, hay un perro olisqueando cerca nuestro,y él se divierte haciendome creer que olisquea mis nalgas.
Terminamos de comer y los chicos deciden que es hora de ponerme al volante. Me da un poco de nervio y emoción. La temperatura ha subido lo suficiente y bajamos el toldo. Toño seguirá filmando, Miguel será mi copiloto y Yukash espera a un mejor lugar para ponerse de pie y sacar la cabeza por la ventana.
Avanzamos, me dan temor las curvas y la velocidad, estamos en el semidesierto y los desfiladeros son profundos; la responsabilidad de llevar seguros a mis compañeros me tensa los brazos; Miguel me dice que me relaje y acelere. Acelera, Vera, acelera. Acelero, no lo suficiente como debería pero sí lo bastante como para sentirme segura. Me prohibo pensar en los cerros, lo que sucede abajo; me concentro en las curvas y los pedales, debo ver por los espejos, relajar mis brazos, girar el volante con tranquilidad poco a poco. Encarcelo a mi mente, la esposo, la pongo en camisa de fuerza, la callo de sus susurros paranoicos que quieren hacerme temblar con la idea de salir volando en cualquier curva del semidesierto. Logro vencer el miedo y manejo un rato más. Mis compañeros no saben que estoy cumpliendo una de las fantasías más esperadas de mis treinta años: yo en mi jeep, la carretera al corazón del semidesierto, el aire revolviendo mi cabello y desconectando mis pensamientos, al lado uno de mis mejores amigos y la sensación de estar finalmente, aquí y ahora. (Esa fantasía no incluia otro gran amigo en el asiento de atrás, y jamás imaginé un niño acompañandome, pero estoy segura que eso, lo ha vuelto mejor que mi fantasía)
Al llegar a San Miguel Palma, decidimos bajar el toldo, el camino es de terracería y Miguel se pone al volante. Es divertido cruzar hasta llegar a Peñamiller por ese camino de polvo y piedras. Nos detenemos en una tienda a comer algo y tomar agua. Son las seis de la tarde y debemos seguir, la temperatura sigue bajando. Nos ponemos en marcha, Toño maneja y yo vuelvo a jugar a las cosquillas con Yukash. En las curvas nos lanzamos el uno hacia el otro y jugamos u reimos hasta que la nausea de las curvas me lo impide. Nos detenemos en un mirador un momento, no mucho porque el aire helado nos hace pensar en la necesidad de estar ahí parados, aunque el atardecer sea rojo y hermoso, como esos que sólo en Querétaro he visto. Avanzamos por la carretera, se ha hecho de noche...
Tarda en llegar, y al final, al final, hay recompensa...
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Próxima parada: desierto del norte
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domingo, 6 de enero de 2008

je est un autre



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Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior.

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Odio y amo. Tal vez te preguntes por qué lo hago.
No lo sé, sólo siento que es así y me atormento.

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martes, 6 de noviembre de 2007

¿Quién es sergio Pitol?


Esta tarde he estado con Leugim hablando de los padres, de mi padre, del padre de mi padre. Por todosanto he pensado mucho en Re en estos días, y eso me ha entristecido un poco. Le conté a Leugim que no sólo me he quedado huérfana sino sin mi mejor amigo. Cuando me fui a estudiar a xalapa la universidad, regresaba a casa en las vacaciones y le contaba a Re sobre mis compañeros de clases, sobre las materias, sobre Rafa Toriz, sobre mis nuevos amigos y sobre montones de libros y autores que él conocía perfectamente. Cuando Re murió, yo estaba a mitad de mi carrera. La primera vez que volví a casa en vacaciones ya no tenía a quién contar emocionada lo que me pasaba en la ciudad neblinosa. Él ya no estaba, y nadie sonreiría del mismo modo ante mis historias. En uno de los últimos semestres me dio clases Sergio Pitol, de literatura rusa. Cuando vine a casa en vacaciones estaba emocionada y quería contarle a todos que mi maestro era Sergio Pitol, que lo veía varios días a la semana y lo que nos contaba era maravilloso, que me gustaba mucho esa clase. Pensaba en Re y en lo que él diría si lo supiera, pero Re no estaba y no sé qué habría dicho si lo supiera. Entonces se lo conté a mi madre, y ella me preguntó ¿quién es Sergio Pitol? Se lo conté a mi amigo Raul y él me preguntó ¿quién es Sergio Pitol? Se lo conté a mi amiga Lola y ella me preguntó ¿quién es Sergio Pitol? Entonces dejé de contarlo. Hoy se lo he contado a Leugim, la ausencia presente de Re, lo dificil que es perder al mejor amigo y al padre al mismo tiempo, le hablé de Re y lo molesta que estoy con él por haberse muerto. Leugim me ha escuchado, como hace siempre que nos vemos, ha estado ahí con su mirada de ternura y su voz suave hablando conmigo, con su mano en mi cara y mi reflejo en sus pupilas. Después de todo, me dijo que no me había preguntado quién es Sergio Pitol porque no quería que ahora dijera que después de tres años se lo conté a Leugim y Leugim me preguntó ¿quién es Sergio Pitol? Me ha hecho gracia. Ahora sé que no encontraré otro amigo al que le pueda decir que me dio clases Sergio Pitol y responda con la sonrisa de Re. Sé que aunque se lo cuente a alguien que conozca a Sergio Pitol, no sucederá la magia, porque nadie más conoce al Sergio Pitol que conocimos Re y yo.

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Cher Leugim, no eres tú la niña del dibujo, eso es algo que sólo quise hacer. Si necesitas saber quién es, cualquiera puede ser. Merci pour ce soir.

domingo, 4 de noviembre de 2007

sometimes


Yo te extraño.
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No puedo hallar la paz dando la espalda a la vida.

Despierta, Minotauro...

sábado, 3 de noviembre de 2007

La bella estate


¿Olvidaste? Yo sin embargo recuerdo muy bien tus zapatos de cintas anaranjadas. Tus pies temblando de frío bajo la lluvia que inauguró de manera intempestiva el verano. Tu blusa marrón. El escote de tu blusa marrón bajo el cual dormía tu pecho pequeño de gata melindrosa. Evitando mirarme.
Permanecías inmutable sentada a mi lado en ese espacio reducido que casi nos obligaba a sentirnos cercanos. Si yo hubiese movido una mano, o mi pantorrilla desnuda, tú habrías temblado. Pero no lo hice. Para no darte un recuerdo que esta noche, mientras humedeces tus sábanas, insistieras en olvidar.

lunes, 22 de octubre de 2007

mis imprescindibles


Pues vale, el querido Armandis me ha dado el premio del blog solidario. Se supone que debo pasarlo a 7 más...mm no tengo 7 amigos con blog! ni siquiera siete lectores, pues!
Sölo podría elegir a malicia, porque es una super super super amiga a la que quiero más que mucho y porque está conmigo cuando soy amable y cuando soy odiable. A Jesy, porque ay de mi vida!! es la personita más ma-ra-vi-llo-sa! y su: ora pues! siempre lo traigo conmigo. Uf, qué ganas de verla junto a su adorable familia. Neto, que se me esconde y luego reaparece, a quien por alguna razón indescifrable lo amo, es un amigo entrañable aunque se ponga erizo y se vaya a esconder a ratos donde no puedo verlo. Y por último eligiría a Miquel Á, mi sdrce dvojity querido, pero no pasa por acá seguido, pero si pasa un día igual se entera que lo elegí porque lo quiero muxo, porque me enseña a trepar y bajar cerros sin miedo, porque me seca las lágrimas (jaja qué cursi !! metafóricamente, entiendase) y porque ya sabe por qué. Todos saben porqué elegiria estos 4, ellos también. Pero bueno...si pasan por acá, reciban un beso enorme, un abraxo y entérate cariño: tengo ganas de verte otra vez!!!
p.d. si tuviese blog, también elegiría a la bellisima srita LoRRe, quien hace las veces de amiga, complice, modelo, psicologo, tesoro, desquiciante motivo, locura cotidiana, limpia mocos (metaforico también) y sobre todo por la cajita de plata que me regaló y me enseñó a usar : )
P.d. y mi caballerito andante A-Chan! claro! debes actualizarme con tus fotos cariño mio!!!

[Eme Á, Malice,LoRRe,Jes, Neto]

martes, 16 de octubre de 2007

El concierto de los jacintos


I
Detente un poco más cerca del silencio y recoge el cabello de esta noche que sueña con su cuerpo desnudo. Tiene muchos horizontes, muchas brújulas, y un destino que arde siempra incansable y sus cincuenta y dos mapas. Después empieza de nuevo con otra cosa - con tu mano que le da margaritas para encontrar un deseo, un islote de sueño.
Detente un poco más cerca del silencio y abraza el ancla enorme que reina en las profundidades. Dentro de poco estará en las nubes. Y tú no comprenderás, sino que llorarás, llorarás para que te bese, y cuando vaya a abrir una hendidura en la mentira, un pequeño y tranquilo tragaluz en la ebriedad, me morderás. Pequeña, sombra celosa de mi alma, engendradora de la música bajo la luz de la luna.
Detente un poco más cerca de mí.
....

[Yo lo iba a escribir, pero se me adelantó Odysseus Elytis]

martes, 25 de septiembre de 2007

Margarite d'ete


Quieres brincar el principio y llegar al final.
Te has vuelto perezoso para hacer el camino. No quieres andar más. Quieres llegar al momento en que finalmente te abrace. Buscas retener el olor de su cuello aspirando las páginas de su libro. Pasas una a una las hojas con lentitud. Pasas una a una las hojas con lentitud como desearías pasar tus ojos en sus pupilas. En su boca. En su espalda. Colocas imperceptiblemente tus dedos índice y medio sobre el costado como querrías posar tus manos en sus costillas. Recorrer su piel. Estremecer su espinazo. Tus dedos treman al sentir las hojas tostadas bajo tus yemas. ¿Temblarán tus manos al sentirla a ella? La buscas en páginas amerillenta que no lees. Cierras los ojos, no quieres poesía. Quieres una piel. Deslizas tus manos por sus ángulos afilados. Heridas de papel en tu hepidermis.Como desearías herirte al rozarla. Besas el poema escrito en su mejilla de página 96. Aspiras el Himno a Neptuno mientras sumerges tu rostro entre las letras como desearías sumergir tu rostro entre sus piernas. Muerdes los límites del texto como morderías sus labios azucarados.

Te obligas a soltar las hojas apenas sostenidas por viejos hilos, no te permites la pasta fría sobre tu pecho ardiente. Sobre tu vientre tembloroso.
Sorprendido en el intento, abandonas.
Sin embargo ahí está, en el olor de ese libro escrito en otro tiempo, tantas veces entre sus manos, hasta quedar deshojado.
Deshojado, como desearías quedar tú a su lado.

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sábado, 25 de agosto de 2007

dibújame un borreguito


Para que se me quitara la tristeza me llevaron de compras. De todo lo que no vi, quise una pijama del principito. Me la compraron luego de preguntarme varias veces si de verdad la quería. Pasamos toda la tarde en el centro comercial, pero yo ya quería llegar a casa para fingir sueño y ponerme la pijama de la felicidad.
Llegamos. Cenamos y jugamos maratón.
Cuando ya todos se iban a dormir fui a ponerme la pijama del principito. Estaba feliz. Salí de mi cuarto para mostraselas y se rieron. Me quedaba chica. Los pantalones (grandes) me ajustaban y la camisa tenía cortas las mangas. Me dijeron que la devolverían y que no había tallas más grandes. ¡ponte a dieta, gordis!
Regresé a mi cuarto a quitarme la ropa.
Empecé a llorar. Mi mamá dijo que ya era grande, que no llorara , que qué diablos me pasaba, era sólo una pijama!
La devolvieron al día siguiente. Me preguntaron si quería otra ropa.
No entiendes. Lo que yo quiero es dormir abrazando un borreguito.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Mé drujhé já



Mi verdadera vida la vive por mí, Sarafina FaMale. "No soy doctora", "no soy doctora" me dice cada vez que le digo que anote en su cuaderno las historias que
le cuento...quizá porque interrumpo su silencio. Entonces se va. Yo me quedo
mirando una ventana dispuesto a recluirme en mi silencio. Pero entonces vuelve con algún relato suyo. Ayer me vino con la historia de un hombre que vivió en una ciudad hecha de neblina, que viajó al norte y ahí encontró una tumba con su nombre y acabó buscando, a través del enigma de las palabras, un sentido a su vida. La historia de un hombre al que el sentido hallado lo condujo a la desolación. La historia de un hombre que siempre quiso irse, y siempre se quedó, siempre se quedó.

Después se quedó mirando la hoja en blanco. Nunca la había visto gravitar tanto en su belleza. Ahora parece esperar a que se disipe la bruma. Se pone de pie. Se va. Pero se queda. Pero se va y se queda.

¿Permaneceré aquí? Me llevo de vuelta a la hoja en blanco por donde camino de nuevo.

Despierto. He vuelto a ser un dibujo.


Anónimo DeLlira

jueves, 5 de julio de 2007

Me mudo




Me mudo. Habrase visto...a mi página pueden entrar todos mis amigos, no sólo los que tengan fotolog!


Así, que adios a los segregacionistas y pásale a mi nueva casita de bla bla bla...


y ya me puedes ir contando tus ocho secretos :)


viernes, 22 de junio de 2007

juarista decimonónica

las alas son armas mortales...
rasgaduras en la armadura de mariposa.
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Alguien pasa rozando con su hepidermis las alas de las mariposas que conforman tu armadura.
Alguien pasa rozando con su voz los oidos circulares de tu asteroide.
Alguien te ha visto, más allá de la protección de metal/órgano que llevas puesta
y te suelta las anclas de la represión.

Alguien te dice que te has equivocado y en esa equivocación has arrastrado el rumbo de tus impulsos, te has congelado mientras pensabas andar un camino unico diseño tuyo por ti para el mundo.

Y ahora te miras, pequeña y decimonónica, dentro de un capullo fatto di farfalle. Ahora te miras, pequeña y atormentada, dentro de los pasajes de un laberinto del que quieres escapar. Pequeña, mezcla de músculos, sangre, nervios y palabras. Hecha tu piel de tinta china. Hecha tu cintura de jirones. Hecha tu voz de silencios interruptus.

Ahora pretendes esconderte bajo las sábanas otrora proctección infantil contra todo mal.
Hilo de diástole mezclado al pecho de alguien más. Huye, escapa, esconde.
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me dijo muchachita juarista decimonónica. algunas veces no se da cuenta de lo dificil que resulta el trago de su copa. algunas veces no se da cuenta de lo pesado, duro y frio que resulta escuchar lo que dice sin siquera parpadear.

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alguien lejano necesita un salvoconducto para poder hallarte. y sonries, sí, porque existe alguien más.